OSOS DEVORADORES DE HOMBRES

Los OSOS son animales de dieta omnívora (se alimentan sobretodo de miel, bellotas, frutos, tubérculos, y pequeños animales), pero a veces, en condiciones especiales o por motivos concretos, algunos acaban convirtiéndose en devorahombres.

En Japón los ataques de osos no son nada raros; en este país los expertos explican estos sucesos tanto por el cambio climático (el fuerte calor hace que los osos no encuentren tanto alimento en su espacio natural por lo que acaban aventurándose a zonas agrícolas o urbanizadas) como también por la pérdida de hábitat debido a la construcción de casas rurales.
Aunque los osos devorahombres sean menos conocidos que los tigres o leopardos antropófagos, no tienen nada que envidiar a estos, y la ferocidad de sus ataques ponen los pelos de punta a cualquiera.
Veamos algunos ejemplos.

Oso pardo (Ursus arctos)

KESAGAKE
Este es posiblemente el oso más fiero de la historia de Japón.
En Japón existen dos especies de osos: el pardo (Ursus arctos lasiotus, una subespecie del oso pardo Ursus arctos ampliamente difundido por el Hemisferio norte del mundo) y el negro (Ursus thibetanus japonicus)
Kesagake era un oso pardo.

Kesagake era enorme, y cuando al fin fue cazado se pudo determinar sus grandes dimensiones: una altura de 2,7 metros y un peso que llegaba a 380 kg.
El plantígrado asoló el pueblo de Sankebetsu, en Hokkaido (Japón) en diciembre de 1915.
Sankebetsu era en realidad una aldea de colonos, establecida hacía muy poco tiempo dentro de un gran espacio natural con diversa fauna salvaje, entre la que se hallaba Kesagake. El oso fue visto por vez primera en noviembre de aquel año, visitando el granero de una de las casas para comer maíz. La presencia del dueño de la casa, el señor Ikeda, ahuyentó al animal. Qué equivocado estaba el señor Ikeda si en algún momento llegó a pensar que ahí iba a acabar todo, porque eso sólo fue el comienzo. A los pocos días, aún en noviembre (faltaba muy poco para el invierno) el oso volvió a aparecer por la misma casa, y fue cuando el señor Ikeda, temiendo por los caballos del establo, decidió que había que matar al animal, contratando a tal fin a dos cazadores para que le asistieran en la labor. No mataron al oso, pero sí lograron herirlo, y la herida pintaba mal, invalidando al oso para conseguir alimento (no podía cazar, no podía pescar, y necesitaba grasa para poder pasar el invierno), como no fuera irlo a buscar al único sitio que le quedaba: el propio pueblo de Sankebetsu.
A partir de aquí la historia de Kasagake es una historia de sangre y muertes causadas por el gran oso, que mató a mujeres y niños de muy corta edad. En el primer ataque entró en una casa vecina de Ikeda, la de la familia Ota, y mató a un bebé y se llevó a una mujer al bosque para devorarla tranquilamente. En otro ataque, aprovechando que el pueblo había quedado desprotegido porque los hombres armados habían ido al bosque precisamente para cazarlo, Kesagake entró esta vez en la casa de la familia Miyoke, devorando a todo el que se encontraba dentro, ahora una mujer y dos niños. Cuando los hombres volvieron, se encontraron a las víctimas del oso en un macabro baño de sangre.
En 14 de diciembre de aquel año, una batida acabó con la vida del animal. Restos humanos fueron encontrados en su estómago.
En total Kesagake había matado a siete personas.
Algunos supervivientes de los ataques murieron en días posteriores por la horrible gravedad de las heridas. Toda la gente se marchó de allí, y Sankebetsu se convirtió en un lugar vacio, sin nadie, una especie de pueblo fantasma con una negra historia a sus espaldas, una historia poco conocida en Occidente, pero objeto de varias publicaciones en Japón.

EL OSO DE MYSORE
Mysore es la segunda ciudad más importante del estado de Karnataka, en la India.
En la India, cuando se habla de "devoradores de hombres" se piensa en tigres y panteras, pero son pocos los que piensan también en el oso bezudo (científicamente llamado Melursus ursinus), acordándose de lo que fue el "oso negro de Mysore", un ejemplar de oso bezudo (a veces conocido como oso perezoso, por la exagerada lentitud de sus movimientos y su aspecto descuidado, más parecido al de un perezoso de la selva amazónica que al de un auténtico oso) que por los años cincuenta del siglo XX causó el terror en la localidad donde actuó.
El oso atacaba con sus enormes garras, causando heridas terribles. Mató a doce personas y a tres de ellas las devoró parcialmente. Quienes sobrevivieron a estos ataques, particularmente sangrientos, lo hicieron con la cara destrozada (a veces sin ojos ni nariz), debido al interés que tenía el "oso de Mysore" de desgarrar la cara de sus víctimas, desfigurándolas completamente.
Fue el famoso cazador Kenneth Anderson quien acabó con la vida de este oso bezudo indio.
Algunos se preguntaron qué impulsó a este oso a comportarse así. Unos dijeron que se trataba de una hembra que buscaba vengarse por la muerte de sus cachorros en manos de unos cazadores, otros narraban una historia absolutamente inverosímil (que el oso secuestró a una doncella, y cuando los hombres se la arrebataron, prometió venganza).
Es verdad que el oso bezudo se muestra muy feroz a la hora de defender a sus crías de cualquier amenaza.
En todo caso, la muerte del "oso negro de Mysore" supuso el final de una pesadilla para muchas personas que hasta ese momento vivieron atemorizadas por él.

OSO NEGRO DE JAPÓN
Ya dije antes cuando hablé del oso Kesagake, que en Japón viven dos especies de osos.
Ahora toca hablar del oso negro japonés (una subespecie del oso negro tibetano, exclusiva del país nipon).
En Akita, en el norte de Japón,los ataques de oso no son excepcionales. En sólo tres semanas, desde el 21 de mayo de 2016, cuatro personas han perdido la vida por el ataque de un oso negro. En 10 de junio se encontró el cadáver de la última (una mujer de 74 años). Todas las víctimas fueron encontradas en un bosque cercano a la localidad de Kazuno, en la prefectura de Akita, tres hombres y una mujer, de edades avanzadas. Todas esas personas se habían adentrado en el bosque para buscar brotes de bambú y flores silvestres.
El mismo día en que se encontró la última víctima, la policía local organizó un dispositivo de búsqueda del oso, al tiempo que se recomendaba a la gente no adentrarse en el bosque a buscar bambú (un alimento que forma parte de la dieta natural de los plantígrados).
A las pocas horas de búsqueda, la policía dio con el oso, y lo abatió allí mismo. Se trataba de una hembra de unos 70 kg de peso, y 120 cm de longitud.
La disección del animal reveló la presencia de bambú en su intestino, pero también de carne y cabellos humanos en su estómago.