El concepto de "devorador de hombres" se aplica coloquialmente a un animal que habitualmente incluye la carne humana en su dieta. Esta definición excluye por consiguiente de esta categoría a aquellos animales que, aunque también pueden ocasionalmente atacar y devorar a un ser humano, no lo hacen con habitualidad. Las leonas, por ejemplo, causan más ataques a personas que los leones, sin embargo enseguida vuelven a su dieta natural a base de cebras y antílopes y no llegan a convertirse en verdaderas "devorahombres".Las leonas no suelen convertirse en "devoradoras de hombres"
Las causas por las cuales una pantera o un gran oso se convierten en cazadores de hombres pueden ser variadas, algunas de las cuales son directamente imputables a los propios humanos. La pérdida del hábitat natural por la expansión de la agricultura o la rápida y a veces descontrolada urbanización de muchas tierras y bosques, o más recientemente el cambio climático, con un aumento de la temperatura que puede causar escasez de alimentos en determinados espacios naturales, pueden explicar en ocasiones la aparición de animales con hábitos antropófagos. En otros casos, es la vejez, enfermedad, o incapacidad física de un animal para cazar sus presas naturales las que están detrás de un devorador de hombres.
Sea como sea, lo importante es comprender que la realidad de un devorador de hombres no es natural y menos aún normal, sino excepcional, y que muchas veces es sólo el resultado de algo que nosotros mismos, los humanos, no hemos hecho bien.